Según tú, no eres hipster; pero tu cabellera, lentes sin aumento, collares de unicornio, suéteres largos y pantalones de colores le gritan todo lo contrario al universo. Desde hace tiempo ya no te identificas tanto con tus amigos de la primaria: ellos se la viven con sus camisas abiertas hasta el ombligo y ellas en mini faldas. Además, cada que te invitan a algo, te da flojera. Y a ellos les provocas lo mismo. Un incomprendido por los mirreyes.
¿Te sientes relativamente inseguro de si tu reven es hipster o no? Averigua qué tanto lo es:
Tu vestimenta:
Fíjate cómo los fresitas del norte, sur, Polanco y anexos te ven con cara de moco cuando no entienden por qué sigues con la insistencia de utilizar converse y no mocasín papaloy o tacones enormes, te pones playeras que sólo tú entiendes, plumas en el cabello, te pintas la cara... Aunque no lo creas, este tipo de comportamiento está creciendo cada día pero el fresa prefiere decirle salud primero al guarro antrero que a ti. No sabe si eres emo o qué, pero no importa, tus accesorios son más originales que el rosario colgado al cuello y la polo rosa.
No le ruegas al cadenero:
El hipster no tiene que conocer a ningún cadenero, se mueve más bien en términos de quién organiza la fiesta, listas y quién está en la puerta. Posmoderno y ya no importa con cuántas Anahíes te pares en la puerta, el chiste es a quién conoces, de preferencia al dueño, socio u organizador de la fiesta.

Inviertes en tragos, no en pomos:
Una diferencia abismal de tu reven hipster es que te vas por el atasque a nivel personal: como se trata de individualidad pura, se retira por completo el concepto de una botella de Bacardí para trescientas personas y se introduce el 'ron con cola' personal. El combo hipster por excelencia es el mezcal con cerveza, mientras más conocedor seas o tengas tu favorito, más hipster eres, ¿cómo esperas que el papaloy te agarre la onda si para él la bebida de agave se relaciona con shots a lo guey y palomas?
Te importa más el after:
El hipster llega tarde, sale desde el lunes y recibe el martes en el after, no importa qué tan bueno esté el antro o el reven, lo más importante es en dónde la vas a seguir, hay veces que ni has llegado a la fiesta y ya sabes dónde vas a terminar. Los mejores afters son en los que te encuentras exactamente a los mismos que estaban en el lugar anterior (que no sabes cómo se teletransportaron, obvio) y con sólo estar en lista tienes una barra libre gigantesca y un lugar enorme en donde bailar como si no hubiera mañana. Si no te va tan bien, tienes que pagar tragos y demás pero siempre vale la pena.

No buscas tararear Reik, quieres bailar hasta morir:
A diferencia de los fresismos del antro, el hipster no busca que la balada romántica en mezcla electrónica de estación de radio le llegue en el clímax de la noche para cantarla a todo pulmón con sus amigos y dedicársela secretamente a la novia de su mejor amigo. El hipster hace de su baile una carta de presentación y puede estar solo sin ningún problema, lentamente se van uniendo más a la mezcla y nunca pararán de bailar.
Tus fotos son lo más conceptual:
Hasta crees que el hipster va a permitir una foto a la tribu 90210 y si lo permite, será en un tono enteramente conceptual. Si llegas a tomar fotos con el celular (poco frecuente), ten la seguridad de que lo último que buscarás retratar es la sonrisa hermo de tus amigos... les vas a tomar los zapatos, acercamientos a los tatuajes, miradas al espacio y bailes siderales, para nada te importa que salgan treinta mil personas y una botella, el cabello en movimiento de tu amiga a medio baile es mucho más propuesta visual. En caso de utilizar celular, las fotos se tratarán con algún filtro a lo Instagram, obvio.
Si te identificaste con más de tres puntos puede que ya puedas salir del clóset del hipsterismo, claramente ya lo sabías pero siempre es bueno recordarlo, con que no seas un poser está delicioso, nos vemos en el reven.
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